Historia De La Destilación

El proceso de destilación (del latín 'de-stillare' que significa 'gotear') consiste en la separación de un líquido a través de su evaporación y condensación. El ejemplo más simple de este proceso puede observarse cuando el vapor de una caldera se deposita en gotas de agua destilada en una superficie fría. La destilación es usada para separar líquidos de sólidos no volátiles, así como en la separación de licores alcohólicos de materiales fermentados, en la separación de dos o más líquidos con diferentes puntos de ebullición, en la separación de gasolina, petróleo y aceites lubrificantes extraídos a partir del petróleo. Otras aplicaciones industriales incluyen la desalinización del agua del mar (extraer el salitre del agua para convertirla potable).

En el siglo IV a.C., Aristóteles sugirió la posibilidad de efectuar destilaciones, habiendo escrito que: "A través de la destilación podemos volver el agua del mar potable y el vino, así como otros líquidos pueden ser sometidos a este mismo proceso". De hecho, la destilación es un proceso antiguo, remontado al año 200 a.C. Se considera que las primeras destilaciones se hicieron en China, Egipto y Mesopotamia y tenían, sobretodo, propósitos medicinales, pero también tenían como objetivo la creación de bálsamos, esencias y perfumes. En Mesopotamia, entorno al año 1810 a.C. la perfumería del rey Zimrilim utilizó este método para todos los meses hacer centenas de litros de bálsamos, esencias e inciensos de cedro, ciprés, jengibre y mirra. Las destilaciones efectuadas tenían como objetivo la producción de cosméticos, sustancias medicinales y sustancias utilizadas en el embalsamiento de muertos y en la realización de rituales espirituales. La reina Cleopatra conocía el arte de la destilación y se piensa que hizo un relato de este proceso, texto que se perdió. En el siglo I, el físico griego Pedanius Dioscurides hizo una mención a este proceso después de haber observado la condensación en la tapa de un recipiente, en el cual había sido calentado algo de mercurio.

Los historiadores afirman que el alambique fue, muy probablemente, inventado alrededor de los años 200 o 300 d.C., por María, la Judía o por Zosimo de Panoplia, un alquimista egipcio cuya hermana, Theosebeia, inventó muchos modelos de alambiques y condensadores de reflujo. Otros afirman que durante los siglos VIII o IX, los alquimistas árabes planearon utilizar el alambique para obtener esencias más refinadas utilizadas en los perfumes, en cuanto que otros alquimistas árabes lo utilizaron para intentar convertir el metal en oro. "Ambix" es una palabra griega para designar un vaso con una pequeña abertura. Este vaso formaba parte del equipo de destilación. Inicialmente los árabes cambiaron la palabra "Ambix" para "Ambic" y llamaron "Al Ambic" al equipo de destilación. Más tarde, en Europa, la palabra fue modificada por "Alambique".

Destilación de los Vinos

Las civilizaciones de casi todas las partes del mundo pronto desarrollaron algunas bebidas alcohólicas. En el año 800 a.C., los chinos destilaron una bebida de arroz. Aparentemente, los romanos produjeron una bebida destilada, a pesar de no encontrarse referencias escritas anteriores al año 100 d.C. La producción de bebidas espirituosas a través de la destilación remonta en Gran Bretaña, en el periodo anterior a la conquista romana. Portugal, España, Francia y el resto de los países del oeste europeo muy probablemente produjeran bebidas espirituosas, pero de forma limitada, después de tener contactado con los árabes.

Se atribuye a Ibn Yasid el uso del alambique con vista a la obtención de alcohol. Este descubrimiento fue, supuestamente, hecho después del siglo X. Inicialmente, el alcohol fue utilizado con fines medicinales y para prolongar la esperanza de vida (la llamada "agua milagrosa" o "el elixir de la vida"). Las primeras bebidas alcohólicas destiladas eran hechas de sustancias a base de azúcar, originalmente se utilizaron las uvas y la miel para hacer brandy de uvas e hidromiel.

En el siglo XI, la invención del tubo de enfriamiento en espiral operó el principal cambio en la destilación. Avicenna inventó un tubo de enfriamiento que permitió que el vapor de las plantas se enfría-se más deprisa, al contrario de lo que sucedía anteriormente cuando los destiladores utilizaban un tubo recto de enfriamiento.

En los siglos XIV y XV, al largo de las invasiones turcas en Europa, emprendidas en nombre de Ala, fueron dejadas por los turcos muchas costumbres, tradiciones y secretos en los países por ellos cruzados. Entre estos secretos estaba la destilación. El "Al-ambiq" o alambique, y la fabricación de "al-koh'l" o alcohol en breve se volverá bien conocido en el mundo cristiano. Con la difusión del conocimiento de la destilación por toda Europa, este proceso se desarrolló incluyendo sus efectos en el liquido, y en cuanto al sueño de los alquimistas de hacer oro con el alambique continuó a ser un sueño, fueron descubiertas bebidas espirituosas, que fueron llamadas de "acqua vitae" o "elixir de la vida". Las bebidas espirituosas o "elixir de la vida" eran usadas en virtud de sus calidades terapéuticas. Las observaciones farmacéuticas efectuadas pronto atribuyeron poderes curativos a las bebidas espirituosas, ya que estas provocaban un sentimiento de relajación y bienestar. Desde entonces se volvió habitual el consumo de bebidas alcohólicas espirituosas en ocasiones sociales, lo que originó una variedad sin fin de bebidas comercializadas actualmente como el Palinka de Hungría, el Schnapps de Alemania, la Grappa de Italia, el coñac y Eau de Vie de Francia, el Whisky de la Escocia y de Irlanda, Aguardiente de Portugal, el Tequila de Méjico, el Rum de Barbados y del Caribe o el Vodka de Polonia y de Rusia, todas ellas consideradas 'Aqua Vitae' o 'elixir de la vida'.

Gradualmente, el alambique fue mejorando. En 1526, Paracelsus utilizó por primera vez el "Baño María", entonces apellidado de balneum Mariae por los alquimistas. Este método evitaba que se abriese una fisura en el recipiente en cuanto este calentaba y estabilizaba la temperatura de los líquidos. El sistema de enfriamiento del vapor también fue mejorado. El tubo funcionaba a través de recipientes que contenían agua fría. En 1771, el químico alemán Christian Ehrenfried Weigel inventó un instrumento que más tarde fue llamado erradamente de condensador de Liebig, el percusor del equipo de condensación de la actualidad, en el cual el tubo que conducía el destilado para fuera del alambique estaba dentro de otro lleno de agua.

Muchos de los alambiques cambiaron sus formas y evolucionaron de acuerdo con el país que usaba el equipo de destilación y, claro de la capacidad del alambique (dependiendo del producto que se pretenda destilar). El alambique tradicional portugués tiene una forma redonda, parecida a la forma una cebolla, esto es debido a que los destiladores creían que cuanta más redonda fuese su forma, más se favorecía al retorno de los vapores de agua para el pote, posibilitando la obtención de un aguardiente de gran calidad.

La fabricación de alambiques de cobre portugueses es tan antigua como la producción de aguardiente. De hecho, el aguardiente es un ingrediente esencial del mundialmente conocido vino de O Porto. La historia del Vino de O Porto es larga y antigua. Se cree que las primeras viñas habían sido plantadas por los fenicios en la región de Regua, a lo largo del vale del Duero. No hay falta de pruebas arqueológicas. El resto arqueológico incluye tanques de piedra donde se pisaban las uvas, que datan, como mínimo, de los siglos III y IV. Sin embargo, este vino simplemente fue apellidado Vino de O Porto durante la segunda mitad del siglo XVII, época en que se añadió aguardiente a los vinos procedentes de esta región. A lo largo de esta época, las viñas de la región del Duero se extendieron, verificándose un extraordinario aumento en la exportación de Vino de O Porto. La comercialización del Vino de O Porto se expandió a lo largo de los siglos XVIII y XIX, compitiendo con la prestigiosa industria de vinos franceses.