Ron

Para empezar es necesario fermentar la melaza. Para ayudar a la fermentación, se necesita reducir la cantidad de azúcar de la melaza y añadir agua para volver al material más manejable por la levadura. El alto contenido de azúcar puede inhibir la producción de etanol. La concentración debe de ser menor del 25% del azúcar. Si la melaza representa el 50% de azúcar, es necesario agregar una cierta cantidad de agua para reducir la concentración de azúcar hasta el 25%.

Cuando la fermentación acaba, se ha creado el etanol. Para separar el etanol, metanol y el agua se necesita llevar a cabo una correcta destilación. Después de haber terminado, puede añadir la fermentación al alambique. Puede utilizar cualquiera de estos alambiques para producir el ron:

Alambique de columna o nuestro modelo de doble caldera “Spagiria” recomendado en este tipo de destilación, ya que permite un acabado más refinado en sus resultados. El destilado tendrá un porcentaje más elevado de alcohol en un solo proceso. Puede utilizar los otros tipos de alambiques, pero deberá hacer varias destilaciones para obtener el grado de alcohol deseado.

Es importante usar un termómetro para controlar la temperatura del destilado. La medición precisa de la temperatura permite al destilador extraer los componentes deseados que se encuentran en el destilado (etanol y sabor). La clave está en no utilizar el metanol obtenido a temperaturas entre los 64 ° C y 65 ° C.

La parte deseada será la que se obtiene entre los 75 ° C y 83 ° C para el ron blanco. El etanol hierve a 78,4 ° C, por lo que deberá de mantenerse esta temperatura durante un tiempo. Se deberá prestar atención de que no sobrepase los 83 ° C . Si usted quiere lograr un ron más sabroso, acuérdese de guardar todo el destilado que sale bajo los 90 ° C, pero no guarde el destilado que ha salido por debajo de los 75 ° C ya que no sirve.